Falso reportaje, ruido real (sin majestad).

Vivimos rodeados de supuesta información, de oleadas de opinión y de verdaderos chaparrones de estímulos. Qué necesidad de recogimiento, vive dios (y sobrevive Alá). De hecho cae el atardecer y uno desea hoy ser el novio de una noche de buda, por aquello de la paz interior, el silencio espiritual. Hala, me voy a «zenar», con «z» de zen, neologismo que podría significar algo así como calmarse por dentro y por fuera en los estertores del día. Yo no sé si que nos engañen como aviso de que nos pueden engañar es para enfadarse o lo contrario. A mi en este minuto de esta jornada me basta con que se callen, coño (con perdón).

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