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Dejar de fumar

Dejar de fumar

He hecho un recorrido breve compartiendo un taxi con un amigo por las calles de Madrid. En el trayecto me ha contado que un amigo suyo, alguien bastante conocido y popular cuyo nombre no viene al caso, ha dejado de fumar por prescripción médica pero insiste en mantener y asegurar que sigue fumando. Me ha producido reflexión, sonrisa y ternura. La imagen, lo que somos, lo que queremos seguir pareciendo, las cualidades que pensamos que nos adornan por tener uno u otro hábito.

Discos que me hacen llegar sus intérpretes y que recomiendo

Discos que me hacen llegar sus intérpretes y que recomiendo

          Estas últimas semanas están llegando a mis manos discos que de manera muy generosa me regalan sus propios intérpretes, hacedores o incluso colaboradores de una manera u otra en su gestación.  Es música instrumental en ocasiones o música en que la voz lo inunda y justifica todo en otras. Son músicas que nacieron para ilustrar, acompañar o subrayar imágenes, en alguno de los casos. Son sonidos y ritmos que invitan a saltar a la pista de baile, algunas veces, o «pianismos» que homenajean a la tradición de manera exquisita.

          Todos ellos son discos en los que han puesto su esfuerzo, creatividad y la mayor ilusión gentes que admiro, discos sacados adelante por gente que, además, o son ya mis amigos o podrían fácilmente serlo. Quiero dejar noticia aquí del acontecimiento que supone que se sigan pariendo discos y quiero dejar celebración aquí de que en ese empeño estén gentes que aprecio y que me regalan su talento y el detalle de poner en mis manos y en mis oídos estas joyas:  gotitas de su sudor, lágrimas de su emoción y ojos brillantes que miran al futuro aún con esperanza.

          Yo no sé si el formato CD ha fallecido, está en pronóstico reservado o van a subirlo pronto a planta; lo que puedo asegurar es que la música que contienen los que aquí reseño tiene la candidez exquisita de lo recién nacido y la energía y capacidad de riesgo desbordantes del que se cree inmortal. Gracias por parirlos y por dármelos a probar.

 

AMAREN ESKUAK

AMAREN ESKUAK, BSO.

Música de la película dirigida por Mireia Gabilondo. Escrita por Pascal Gaigne. Instrumentistas de lujo entre los cuales está mi amigo Angel Unzu.

 

 

 

 

 

 

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SKY TRAIN

Joaquín Chacón & Mariano Díaz

Jazz hecho aquí con Joaquín Chacón y Mariano Díaz, guitarrista y pianista de altos vuelos, rodeados de otros buenos amigos formando la tripulación.

 

 

 

 

 

MARIA BERASARTE

 

 

AGUA EN LA BOCA

María Berasarte

 

La voz de María Berasarte es la protagonista e hilo conductor de este paseo por músicas de muchos rincones, calidad y calidez.

 

 

 

ROGER MAS

 

 

A TIME FOR LOVE

Roger Mas Trío

Un trío de ases dirigido por Roger Mas al piano, un canto a la tradición del jazz, disfrute y aprendizaje para mí.

 

 

 

 

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HISPANIA FANTASTIC

Josetxo Goia-Aribe

 

Josetxo Goia-Aribe y su muy coherente carrera discográfica. De nuevo la tradición y la vanguardia de la mano, abriendo caminos. (Es un CD y un DVD)

 

 

 

MARACAS PARA DOS

 

MARACAS PARA DOS

A bailar. Raúl Romo soplando y Hasier Oleaga percutiendo, una fiesta para el oído y para la musculatura….

 

 

 

 

© Iñaki Salvador

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Impresiones de una semana en torno a lo nuevo y lo viejo

Ayer llegó al puerto de Pasaia, en Gipuzkoa, un imponente buque de bandera panameña y de nombre “City of Beirut”. Uno piensa que los tripulantes panameños debieron mirar desde cubierta con cierto desdén nuestro pequeño “canal de Pasaia”, potente en lo paisajístico y gastronómico pero con poco que hacer en lo comercial al lado del canal que lleva el nombre de su país. Sea como fuere nos entró el barco y en veinticuatro horas nos ha salido y para allá hemos ido cámara en ristre un pequeño número de ciudadanos curiosos (o de curiosos ciudadanos, que de todo habíamos). Dice la prensa local que ha venido el buque con hambre de vehículos nuevos, que los ha engullido en pocas horas y que los vomitará para su venta en tierras alemanas. Recibe y regala Pasaia, según parece, chatarra y vehículos nuevos a partes iguales. No deja de ser una curiosa metáfora de lo nuevo y de lo viejo, de lo que nace y de lo que muere, de lo que ha de estrenarse y de lo que puede, quizá y si pretende sobrevivir, reinventarse.

Hace una semana, estando a punto de coger la pequeña barquita que transporta a los que queremos pasar de San Juan a San Pedro a través de la bocana del puerto,  una mujer de avanzada edad, tierna mirada y rostro clónico al de Mikel Laboa (cantante y amigo, cinco años ya sin él) me dijo sin mediar palabra previa: “Tu piano me hace llorar”. Se hizo un silencio que no fui capaz de llenar y añadió: “Aún llevo a Mikel aquí”, y señaló con anciana mano su corazón. Sonrió, continuó hablando con sus dos amigas y subió a la barca con más agilidad de la que yo hubiera esperado. No hubo más y no hubo menos. Lo nuevo y lo viejo, lo que nace y lo que muere, también lo que sobrevive e incluso, y si me permite el neologismo juguetón, lo que “sobremuere”.

PUERTO PASAIA MANIOBRA 15 MARZO 2014 127

Esta mañana, cuando iniciaba la subida al monte que me posibilitaría realizar esta foto, un querido vecino que cuida hace unos años a su esposa enferma de Alzheimer me ha recordado que va a cumplir pronto 82 años. Los cumplirá él, no Loli (nombre ficticio), su compañera de toda una vida que ahora no recuerda. Ella no recuerda, él sí, Alberto (nombre ficticio), recuerda y narra a menudo y con detalle e incansablemente sus sucedidos de años. Dice Alberto (esta mañana, dice, y otras muchas mañanas lo suele decir pues quizá no recuerda que ya ha dicho) que viejos son los trapos de la cocina, no las personas. Y añade que hay que mirar siempre hacia adelante y no caer. Le he sonreído y he seguido mi camino cámara en ristre, como digo, para tomar las fotos que me permitan no olvidar, las imágenes que pueda llevarme a los ojos cuando los ojos de la mente se obnubilen. Lo nuevo y lo viejo, los que recuerdan el olvido y olvidan que ya no recuerdan.

Este próximo día 22 de marzo en el Círculo Riojano de Donostia mi amigo Juan Eloy ofrecerá una conferencia sobre Marcel Duchamp y el arte contemporáneo. De nuevo los conceptos de tradición y modernidad encima de la mesa, la definición de la vanguardia, la redefinición de lo ancestral. Es el arte lugar desde donde las diatribas entre pasado y presente se libran con especial crudeza pero también con singular riqueza. Escuchar a Juan Eloy puede ser una nueva oportunidad de entender los nuevos caminos de algunos creadores o incluso de comprender por qué no los entendemos. Al fin y al cabo envejecer con dignidad quizá tan sólo consista en no inquietarse por no comprenderlo todo.

Esta propia semana una amiga ha tenido a través de su hermana y junto a ella sentimientos de dolor e impotencia ante la pérdida de alguien que conocían bien y  que ha decidido a los 29 años  poner los medios para irse y se ha ido. Demasiado joven para morir, sí, hay una horquilla de edad en que siempre quien se va nos parece demasiado joven para morir y más aún si lo hace por propia voluntad. Lo que ha nacido hace poco tiempo y aún ha de desarrollarse y crecer como contrapunto a una decisión vital en torno a la muerte, una decisión mortal en torno a la vida; contraste y paradoja expresadas de la manera más cruda y, al mismo tiempo, más a respetar más allá de nuestra propia incomprensión.

Y esta misma semana en la Feria de Teatro de Donostia ponían en pie unas compañeras de profesión un espectáculo hermoso titulado “El amor después del amor”. La compañía se llama Ados y sobre las tablas un texto de Garbi Losada defendido deliciosamente por tres actrices y amigas: Dorleta Urretabizkaia, Ane Gabarain y Sara Cózar. Nos hablan del amor más allá de la norma y mucho más allá del olvido pues la protagonista pelea también con la enfermedad del borrado de la memoria. Amores que nacen y no mueren sino que, y como la energía, tan sólo se transforman. Lo nuevo y lo viejo, lo que no recuerdo si recuerdo.

En una ocasión probé el sabor del olvido. Un caprichoso virus de quirófano me privó durante unas 24 horas, las horas que ha estado el “City of Beirut” en el puerto de Pasaia, de la capacidad de llamar a unas llaves, a una revista e incluso a mis propios hijos por su nombre. No podía nombrar lo nuevo, mis hijos, y no podía citar lo viejo, los objetos de uso cotidiano. Y me tocó manejar durante unas horas de incertidumbre la duda en torno a la posibilidad de haber pasado de repente a un estado en donde vivir el ahora y nada más que el ahora podría ser una decisión del destino y no un voluntario ejercicio cotidiano aprendido y aprehendido en la última clase de meditación recibida. Felizmente no llegó la sangre al río ni llamé a la llave reloj durante demasiadas horas. Fueron las suficientes, eso sí, para que contemplando hoy la maniobra de salida del buque panameño me ronden todos estos aromas de experiencias vividas esta misma semana u otras compartidas durante años con compañeros vitales o de profesión. Haber transitado la fragilidad me permite mirar con ojos algo más maduros lo nuevo y lo viejo que me rodea, lo nuevo y lo viejo que soy.

 

© Iñaki Salvador

 

Canción del disco SEI de Mikel Laboa, una de las primeras que grabé con él y que toqué en muchos conciertos en directo a su lado. Reproduzco el texto en euskara y castellano.

GASTETAZUNA ETA ZAHARTASUNA (Otxalde / Herrikoia – Mikel Laboa)

Ene izpirituan bazen zenbait pertsu
oriaio den guzia etzerait hustu.
zertaz dutan solasa emazue kasu
esplikatuko baitut ahal bezain justu.

Zahar bezain prestu
odola zaut hoztu
bihotza ere laztu
gorputza beraztu
oraino gazte banintz banuke gostu!

Zahar gazte arteko hau da parabola:
zuzen esplikatzia hein bat gogor da
gaztea ez daiteke adin batez molda,
gorputza sendo eta azkar du odola;

Zaharra ez da hola;
iragan denbora
etortzen gogora,
eta ezin kontsola…
nekez bihurtzen baita zahar arbola!

Egunak badoazi egunen ondotik
ez dira elgar iduri joaiten hargatik:
atzo iguzkiaren distira zerutik,
egun hobela jalgi itsaso aldetik:
euria ondotik
hasi da gogotik
hedoien barnetik
hortakotz badakit
erituko naizela bustiz geroztik..

 

En mi espíritu había unos versos
De los que todavía conservo algo.
Poned atención a lo que voy a decir,
Pues yo soy tan anciano como bien dispuesto.
Voy a explicar lo mejor que puedo:
Se me ha enfriado la sangre,
Ablandado el cuerpo
Y endurecido el corazón.
Si todavía fuera joven
Conservaría la ilusión.

Se trata de una parábola de viejos y jóvenes,
Y es algo difícil explicarla bien;
El joven no puede controlarse a cierta edad,
Su cuerpo es fuerte y su sangre vigorosa.
El viejo no es así,
El tiempo pasado le viene a la memoria
Y no puede consolarse
Ya que trabajosamente se hace el árbol viejo.

Uno tras otro pasan los días
Pero no por ello transcurre todo igual;
Ayer el sol brillaba en el cielo,
Hoy vienen las nubes desde el mar…
Llueve copiosamente
Desde su interior,
Y sé que, después,
Enfermaré.

Falso reportaje, ruido real (sin majestad).

Vivimos rodeados de supuesta información, de oleadas de opinión y de verdaderos chaparrones de estímulos. Qué necesidad de recogimiento, vive dios (y sobrevive Alá). De hecho cae el atardecer y uno desea hoy ser el novio de una noche de buda, por aquello de la paz interior, el silencio espiritual. Hala, me voy a «zenar», con «z» de zen, neologismo que podría significar algo así como calmarse por dentro y por fuera en los estertores del día. Yo no sé si que nos engañen como aviso de que nos pueden engañar es para enfadarse o lo contrario. A mi en este minuto de esta jornada me basta con que se callen, coño (con perdón).

Caminar o detenerse

Caminar, dicen, es salud. Echar a andar despeja la mente y tonifica el cuerpo. Se trata de una acción y de una actitud, moverse y desplazarse en sentido literal y en sentido figurado.  No dar nada por hecho, no anclarse en una postura inamovible. «Este músico camina muy bien», -decimos los músicos que tocamos «jazz» refiriéndonos a una especial y agradable fluidez rítmica y melódica de quien tiene ese don o habilidad.  «El movimiento se demuestra andando», dice el dicho, atribuyendo el sello de virtud a lo que no para y denostando, implícitamente, a quien dice avanzar pero no levanta los pies del suelo. Es el espermatozoide más rápido el que fecunda el óvulo, o éso dicen; y es, por contra,  una rémora tener los espermatozoides vagos cuando de procrear se trata.

El poeta dijo lo de «caminante no hay camino, se hace camino al andar» y el trovador cubano inmortalizó un «Vamos a andar» que muchos celebramos y coreamos en su día y siempre que se tercie. Hasta un seleccionador nacional de fútbol entonaba un «vamos, vamos, que nos vamos» como arenga y acicate hacia sus pupilos de pantalón corto (en cualquier estación del año). «Tirar p´alante»-, es lo que hay que hacer, se nos dice, ante la adversidad, desorientación, infortunio o calamidad. Pero a la vuelta de la esquina te sorprende con las manos en  las piernas caminantes el guru de turno quien, pillándote en pleno derroche de energía desplazante, te tuerce el morro y aplica consejo y hasta censura indisimulada: «para la mente, hermano, detenla,  respira, medita, vacía, no vayas, no busques, sé, estate, observa». «Es que no paras», se lamenta el médico de uno; «es que estoy en paro»-, y no sabe qué cara que poner y qué consejo dar el amigo o vecino.

«Levántate y anda» le dijo el hippie aquel a Lázaro y fue gloria bendita e imagina uno que el resucitado salió como una exhalación ante tamaña sorpresa y dádiva; pero luego llegó Mateo y formuló aquello de «bienaventurados los mansos» e imagino que muchos no sabían a qué atenerse en ese sinvivir (y sinmorir) de milagros milagrosos alternados con llamadas a la calma y la oración.  Entre el caminar y el detenerse se nos pasa la vida, entre el «pisa el acelerador» que Joaquín cantaba y el «quiet now» con que nos seducía Bill Evans.

Vivamos. Tumbados, sentados, reclinados, al paso, al trote o al galope, pero vivamos. Caminando o parando, dependiendo del dolor que tengamos o no tengamos en los juanetes vitales.  Con todas las dudas, claro, las que nos hacen sentir vivos. Y la primera de ellas  la indecisión entre si sigo o paro, acelero o freno, me relajo o me estimulo, corro a tu encuentro o reposo como el alma a la que apelaba el salmo 116 si mis fuentes no se equivocan («vuelve, alma mía, oh, a tu reposo»).  Nos van a volver locos entre tanto poeta, predicador, terapeuta, filósofo y cantautor, no sabemos ya a que atenernos.  Bueno, en la duda y dadas las horas que son, haré algo entre lo uno y lo otro: me voy….a descansar.

© Iñaki Salvador

 

 

Zazpi aldiz elur

En febrero de 2014, en Gasteiz, estrenaremos «Zazpi aldiz elur». Una vez más el grupo guipuzcoano «Tanttaka teatroa» ha llamado a mi puerta, esta vez para colaborar en la creación de una colección de imágenes poéticas y musicales en torno a la figura de Mikel Laboa.

Copia de CON MIKEL LABOA OCTUBRE 2008

En fechas próximas al estreno se conocerá al detalle la ficha artística y técnica del espectáculo, como es costumbre en las vísperas de cada «parto» teatral. Conoceremos ya todos entonces que moviendo los hilos del entramado, desde la dirección y construcción dramatúrgica,  está Mireia Gabilondo y que ejerciendo de su sombra de manera lúcida y deliciosa anda Kike Díaz de Rada. Sabremos que dando solidez al discurso y generando las unidades poéticas primigenias está alguien llamado popularmente Bernardo Atxaga. Saldrá a la luz que Iñaki Rikarte y la propia Mireia pondrán presencia, texto y acción en escena; y vibrando el aire para que suene estarán en vivo Angel Unzu y María Berasarte, junto a mi piano, mi acordeón y lo que pueda terciarse y sepa percutir, soplar o tañer por el bien de la causa que nos ocupa y reúne. Y manejaremos y daremos noticia de más nombres propios, los de los que nos visten, iluminan, construyen, asesoran, apoyan, proyectan y cobijan.

A día de hoy y tras una segunda reunión con Mireia y Kike (que era casi la primera) la ficha que puedo aportar es aún muy poco técnica,  es la emocional. Se enciende el piloto de alarma, pero es ésta emergencia de las buenas. Comenzamos un camino que confío sea gozoso. Qué duda cabe que manejando el material sensible de la memoria musical y emocional irá en el lote algún pellizco en el corazón y la debida gestión de alguna lágrima traicionera (y cómplice a un tiempo). Pero estamos en esto de la música y lo artístico para conmover y conmovernos (entre otros, espero, nobles objetivos). Así que se levanta el telón de la sala de ensayos. Apaguen sus temores móviles, está permitido grabar todo lo que sientan (se recomienda hacerlo, y hacerlo a fuego y en el alma), el espectáculo tiene una duración de cuatro meses sin descanso. Nos vemos el 13 de febrero en Gasteiz. Quizá nieve esa tarde.

Resiliencia y músicos

Estamos inmersos en una especie de pesimismo colectivo convenientemente aderezado con una psicosis inducida y una indignación tan justificada como incorrectamente canalizada en demasiadas ocasiones.  La información sobre economía ha escapado de su habitual reducto de las páginas naranjas de los diarios de información general y en los informativos de televisión el espacio dedicado a lo bursátil sigue siendo igualmente incomprensible para el común de los mortales pero se nos entrega desde el inicio, en el sumario y en los titulares. En los ascensores la tópica charla en torno al tiempo meteorológico ha dado paso a un intercambio de coletillas recurrentes del estilo de “lo mala que está la cosa” y el ya repetido hasta el hastío y total desgaste “con la que está cayendo”.

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Se dice que todo lo artístico, desde el punto de vista profesional, siempre ha estado en crisis. Se nos supone a los artistas, en general, y a los músicos, en particular, algo a considerar como una virtud y que se llama “resiliencia” entendida ésta como la capacidad de una persona o grupo para seguir proyectándose en el futuro a pesar de acontecimientos desestabilizadores, de condiciones de vida difíciles y de traumas a veces graves. Debiéramos por tanto considerar que los actuales vaivenes económicos y sus consecuencias en las condiciones laborales no son más que una versión quizá sí  algo más severa pero no nueva en su naturaleza de otros ya pasados y superados con bien. Ello nos colocaría, en teoría,  en una situación algo privilegiada respecto al grueso del colectivo social afectado por el deterioro de las condiciones de trabajo o por la propia y endémica falta de éste.

Hay un matiz respecto al concepto de “resiliencia” que nos debiera resultar especialmente atractivo e interesante. Ser “resiliente” supondría no sólo superar una situación adversa sino, además, salir reforzados de ella y por tanto más y mejor preparados para encarar el futuro y, con él, nuevas ocasiones en que las cosas no nos vengan especialmente con viento a favor.

Considero que el asociacionismo es una suerte de vitamina vigorizante y reforzadora del sistema inmunológico de lo social que puede y debe administrarse en plena ebullición de la enfermedad, sin esperar a que ésta remita o cure pues no funciona a la manera de los complementos terapéuticos tradicionales sino que desde el propio momento de la debilidad del organismo y aún con los agentes patógenos actuando supone claro beneficio en el presente y mayor fortaleza en el futuro.

Muchos músicos vuelven su mirada hacia las asociaciones profesionales de manera especial en momentos como los que estamos viviendo. Y la mirada es recíproca, las asociaciones como colectivo o desde la atalaya de sus juntas directivas ponen su vista en los músicos y lo hacen con una triple intención: conocer cómo están encarando la situación, actuar de manera efectiva ante las más urgentes situaciones de desamparo y planificar a futuro las acciones o modificaciones necesarias en el tejido laboral y artístico de sus representados.

Nadamos en las asociaciones entre la defensa de los aspectos laborales y la promoción y difusión de los contenidos artísticos que genera nuestro colectivo. Es una doble e irrenunciable vocación en la que continuar perseverando. Es en momentos como éste,  cuando se evidencia de manera especial la verdad de perogrullo de que lo laboral puede ahogar hasta llegar al extremo de exterminar lo artístico, cuando no debe cundir el desaliento o la desunión. Sintámonos parte y parte activa, a poder ser, de unos colectivos agrupados en asociaciones que aspiran no sólo a sobrevivir sino a conocerse y comprenderse mejor como profesionales y como artistas. Mitigando el presente pero no sólo como analgesia necesaria sino como constructores, entre todos, de un mejor futuro.

¿Por qué hacemos música los músicos?

En muchas ocasiones los músicos bromeamos en torno al hecho de recibir una remuneración económica por realizar una actividad que nos produce tanto placer y enriquecimiento personal. Los que nos dedicamos profesionalmente a la música solemos, en términos generales, discernir entre los aspectos artísticos de nuestro trabajo y aquellos otros que tienen que ver con el marco laboral en que desarrollamos nuestro oficio. Y la relación entre ambas realidades puede ser más o menos armónica, más o menos disfuncional. La expresión artística es al mismo tiempo nuestro sustento básico y en esa doble relación que establecemos con la música podemos perder, en ocasiones, el contacto con algo que podríamos denominar esencia, ese impulso primigenio que nos llevó y nos lleva a sentarnos ante un instrumento o un papel pautado en blanco que esperan nuestro trabajo e inspiración.

¿Por qué hacemos música? ¿Y de qué manera determina el mercado en el que nos desenvolvemos la música que decidimos o podemos hacer? Estas dos preguntas, bien por separado o bien juntas y revueltas, nos pueden llevar a un buen número de reflexiones y disquisiciones en torno a nuestro oficio y nuestra pasión.

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Reconozco que mi primer impulso había sido plantearme, de manera más “filosófica” y “pura”, el hecho musical. ¿Qué queremos comunicar al hacer música? La formulación más tópica y extendida dice que con la música expresamos emociones. Algunos lo explican desde definiciones que incluyen bonitas metáforas como la de “yo cuando toco les estoy contando mi vida, no les oculto nada”, atribuida al baterista de jazz Art Blakey. Expresar y emocionar, llegar al corazón del público… Todos ellos son lugares comunes con los que muchos, a pesar de serlo, podemos sentirnos identificados. Pero siento que hay una o varias vueltas de tuerca que dar a este eje sobre el que sustentamos nuestro trabajo creativo para comprenderlo y conocerlo mejor y de esa manera comprendernos y conocernos mejor.

¿Entendemos emoción como esa sensación de desnudez y “desarme” que nos conecta en momentos concretos de una interpretación musical con algo que está más adentro y más allá de la coraza cotidiana con que nos protegemos por pudor o por temor al dolor? ¿Desea el músico desnudar y desarmar al público que le escucha para transportarle a ese lugar primigenio y más primitivo, más auténtico por tanto, extremadamente humano? ¿Ese ése el impulso y queda ahí, además, no hay nada más? ¿Es ése el objeto final de nuestro trabajo?

Algunos creadores de música, tanto intérpretes como compositores, amplían sus miras y razones entrando de manera clara y evidente en el terreno de lo social e incluso de lo político: la música como motor de transformación del mundo. Este catálogo de motivaciones no negaría las anteriormente citadas sino más bien al contrario, abundaría en la idea de que la verdadera revolución se inicia e impulsa desde el interior de cada uno de nosotros. Pero bien es cierto que supone un paso más o un paso diferente respecto al puro y mero deleite individual.

Además y junto a todo ello: ¿dónde queda el ego del creador o intérprete? ¿Hasta dónde quiere o necesita ser el artista protagonista u objeto de reconocimiento en esa labor de agitación emocional, social y/o política? ¿En qué medida hay altruismo y en qué medida búsqueda de notoriedad? ¿Hasta qué punto se siente el artista sanador a través de su arte y hasta qué punto es él mismo receptor y beneficiario de esa suerte de terapia?

Como en toda primera fase de una reflexión se me agolpan las preguntas y no afloran las respuestas. Resumo aquí, por tanto, borbotones de ideas aún inmaduras e insuficientemente conectadas entre sí. ¿Por qué hacemos música los músicos? ¿Por qué consideramos que lo que hacemos merece la atención del público? ¿Qué día decidimos y porqué que el resultado de nuestro trabajo merece el silencio y la atención de un colectivo de personas durante una hora y pico de su vida?

Investigación en torno a las relaciones de pareja

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Mi amigo Javier Gómez Zapiain es «Profesor Titular de Psicología de la Sexualidad» dentro del Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Facultad de Psicología de la «Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea». Dedica gran parte de su carrera profesional a la investigación y en estos momentos aborda la difusión de una encuesta para recoger datos de cara a uno de sus trabajos.

En el siguiente enlace podéis acceder a su página en la Universidad y en ella al enlace llamado «INVESTIGACION» donde aparece una encuesta totalmente anónima que aquellas personas que lo deseéis podéis cumplimentar. Se trata de un estudio sobre las relaciones de pareja. En su nombre os agradezco la atención que le podáis prestar.

Todos aquellos que tengáis 45 minutos para dedicarle seréis bienvenidos. Pienso, sinceramente que, además de colaborar con algo que merece la pena, a uno le puede sentar estupendamente reflexionar sobre los aspectos que ahí se plantean y en torno a los que se nos pregunta. Haz clic en este enlace para acceder a la página de Javier en la UPV y ahí verás el enlace INVESTIGACION:
http://www.sc.ehu.es/ptwgozaj/zapiweb/

Componiendo música para «To say goodbye»

Este mes trabajo en la creación de música para la película documental «To say goodbye» del director Matt Richards. Reproduzco aquí información que sobre la misma ha redactado su productora Izaskun Arandia-Richards:

Decir Adiós es una película original, emocional y dramática que presenta la reveladora historia de los casi 4.000 niños vascos evacuados desde el puerto de Santurtzi a Inglaterra en 1937.

Originalmente la evacuación fue planeada solo para tres meses en tierras extranjeras. Acercándonos al 75. aniversario de su salida, algunos todavía viven en tierras lejanas.

Con una presentacion mundial Southampton en mayo del 2012, este largometraje único es una colaboración entre el Reino Unido, España y Euskadi.

Visual-21Presenta la última oportunidad para aquellos que vivieron aquel dramático evento la plataforma ideal para hacernos recordar un periodo en la historia que nunca debió ser olvidada.

SINOPSIS

En esta película se cuenta la historia de la evacuación de niños del País Vasco en mayo de 1937, tras el brutal bombardeo de Gernika.

La historia la cuentan aquellos que la vivieron; hombres y mujeres que hoy en día tienen entre 80 y 90 años pero que pueden recordar gráficamente el trauma de decir adiós a sus padres hace 75 años.

Con un enfoque innovador, esta película combina animación espectacular con sinceras grabaciones de audio en primera persona de aquellos que vivieron estos sucesos extraordinarios y el legado desgarrador que ha supuesto en sus vidas.

Escrito y dirigido en el genero documental, esta película utiliza las memorias de ‘niños de Gernika’ para pintar un retrato de una vida pacífica en el País Vasco antes de la Guerra Civil, el comienzo aterrador de la guerra y las experiencias de la guerra, y, por supuesto, su evacuación y consiguiente vida en Gran Bretaña.

De los 4.000 niños vascos que fueron evacuados a Inglaterra, casi todos habían vuelto al País Vasco antes del final de la Guerra Civil, pero unos 250 no fueron reclamados. Estos niños tuvieron que pasar el resto de sus vidas en Gran Bretaña y algunos nunca volvieron a ver a sus familias.

Los personajes reales en esta película son algunos de estos 250 niños. Esta es su historia.

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