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Sucedido positivo del día: 28 octubre 2014 – San Simon eta San Juda

Sucedido positivo del día: 28 octubre 2014 – San Simon eta San Juda

Ochenta años cumplirá, creo, en breve,  mi vecino más locuaz. Te lo cruces el día que te lo cruces siempre tiene a punto de lengua comentario generalmente vinculado al tiempo meteorológico que adereza con creencia popular, refrán o alusión al santoral (alguna vez ha llegado, en pirueta sin par, a conseguir relacionar con destreza involuntaria, y por ello magistral, las tres cosas). Hoy me dice que es 28 de octubre, claro, sin duda (para él), «San Simon eta San Juda, joan zen uda eta negua heldu da» (Se fué el verano y ha llegado el invierno).  Es hombre de puerto, puerto de mar y puerto mercante, no pesquero. Toda una vida presenciando y ayudando a gestionar bienvenidas y despedidas; cargas que son vomitadas sobre los muelles, otras cargas que son engullidas desde esos mismos muelles. No hay tipo de viento, cambio de temperatura o color de cielo que le pase inadvertido. Es la sabiduría popular embutida en un pequeño y aún ágil y rápido cuerpo. Sus reflexiones (a veces casi diatribas, todo un carácter mi octogenario vecino) me recuerdan y encaran con uno de los muchos saberes en los que soy lego: lo estacional, los sucedidos de la naturaleza, su conexión con muchas tradiciones, las cosas del campo, el saber mirar al cielo e interpretarlo… Es un regalo escuchar (y aprender a escuchar) a aquellos que han vivido y siguen conectados de manera tan cotidiana y natural con el entorno. El disfrute de lo que no has cultivado y no tienes y puedes apreciar en el otro. Otra asignatura pendiente que, por serlo, te hace sentir vivo.

Sucedido positivo del día: 27 octubre 2014 – Si estas cuatro paredes hablasen

Sucedido positivo del día: 27 octubre 2014 – Si estas cuatro paredes hablasen

He vivido una preciosa tarde en el espacio que habita mi piano, mis libros y partituras ensayando con un enorme músico y amigo. Hemos trabajado en torno a dos sabias y dulces composiciones suyas de cara a la grabación de su próximo disco. Pero no hablaré de lo profesional, escribo estos sucedidos precisamente para ahondar, en todo caso, en los aspectos humanos y de observación de la realidad que van más allá del oficio de uno. Cuando se aproximaba el final de la sesión y ya recogiendo las cosas, contentos los dos por lo trabajado y hallado como fruto de ese trabajo, mi amigo ha dicho refiriéndose a mi local: «…si estas cuatro paredes hablasen…». Ha sido decirlo y ponernos, logicamente, a repasar los ensayos, clases, grabaciones, trabajos de composición, etc…, que en esos pocos metros cuadrados he podido realizar. Repasar la nómina de personas que por aquí han pasado me ha llenado de emoción y gratitud. Nunca había pensado en términos de balance y listado respecto al espacio que cobija mi tarea cotidiana. He disfrutado con carácter retroactivo y me he sentido un privilegiado. Todos los nombres que he recordado configuraban un universo caleidoscópico, variopinto y cosmopolita. Gentes muy diferentes entre sí, con trayectorias o status muy contrastantes respecto a su relación con la música. La suma de toda esa experiencia vivida en esas cuatro paredes me ha hecho sentir muy afortunado: lo soy por el privilegio doble de haber tenido la oportunidad de trabajar para y con ellos y por el hecho de tener un espacio donde hacerlo. Me es muy sano recordar que ambas cosas son dos tesoros que conviene agradecer.

Sucedido positivo del día: 26 octubre 2014 – Reflexión a realizar o no realizar en torno a lo que uno guarda o no guarda.

Sucedido positivo del día: 26 octubre 2014 – Reflexión a realizar o no realizar en torno a lo que uno guarda o no guarda.

Acumulamos objetos, documentos, recuerdos, fotografías. Supone un extraño y especial placer leer escritos que uno recibió o envió, ver viejas fotografías en que uno aparece o que uno mismo realizó, abrir cajas que cobijan obsoletos objetos pasados de moda pero que en su día fueron el último grito de la última moda de la última generación (como nos gusta todo lo último excepto para hacer cola). Se nos agolpan recuerdos en tres dimensiones, es decir, testimonios reales que lo son en cuanto a que acumulan polvo a base de ser, estar y no ser meneados. Siempre he leído con curiosidad los consejos que desde el «feng shui» se nos dan, también, en torno a este asunto del guardar. Y no sé qué decirles, oiga. Me supone parecido placer sumergirme en aquel cajón que no he abierto hace años y me regala risas y nostalgia a partes iguales que liarme la manta a la cabeza y arrasar con todo lo que pillo en aquella estantería intocada e intocable durante lustros y que, de repente y con diez minutos escasos de dedicación, queda impóluta y lista para iniciar un nuevo ciclo histórico de acumulación de objetos que uno va valorando que «alguna vez me vendrán bien» o que «es una pena tirar, chico». Hoy he reído y he sentido nostalgia a partes iguales y de manera incluso simultánea hurgando por aquí y por allá. Tengo que hacer una buena limpia, la verdad. O no.

Sucedido positivo del día: 25 octubre 2014 – A las ocho en el Novelty

 

OCHO EN EL NOVELTYSerá muy malo para la espalda, mi fisioterapeuta perdone mis pecados. Pero es un placer especial. Justo antes de dormir y ya encamado unos capitulillos de un thriller que cayó en mis manos el pasado día 17 en Salamanca. El libro se presentó en el propio café donde actué en dúo con Mikel Andueza, en el Novelty. Tocábamos hacia las 10.30 de la noche y un par de horas antes, a las 8, se presentaba el libro con la presencia del autor. Era una circunstancia curiosa, a las 8 en el Novelty se presentaba la novela «A las 8 en el Novelty». Curiosamente para mí la novela tiene como escenarios ciudades como la propia Salamanca y San Sebastián, además de San Juan de Luz y otros lugares. Está siendo lectura ideal para ese momento en que cierras un día y una trama llena de sorpresas e intrigas te conduce directamente al gran apagón. Placentero y bendito apagón. En fin, os dejo, que me estoy apagando y muero por meterme un par de capítulos entre pecho y espalda.

 

Sucedido positivo del día: 24 octubre 2014 – Muchas gracias, señor agente

Sucedido positivo del día: 24 octubre 2014 – Muchas gracias, señor agente

Con furgoneta no pequeña y pelín liado por las calles de Rentería intentando llegar a la puerta misma del lugar donde tocas por la noche pues llevas material que pesa un poco. Paras en segunda fila para hacer una llamada telefónica a compañero músico que ya está allí, pidiendo ayuda y orientación. En esas se acerca un policía municipal y toca, toc toc, en la ventana del copiloto. Una inercia inevitable te hace empezar a pensar y a sentir que te va a llover una bronquita y una invitación poco amable a que circules inmediatamente. Para tu sorpresa el señor agente se hace cargo de tu situación y te lleva, casi en volandas, hasta la puerta del establecimiento donde has de descargar y tocar; con su mejor sonrisa y hasta consejos que no pediste en torno a dónde aparcar luego con mayor facilidad. ¿Policía melómano? ¿Gestión humana del tráfico rodado? ¿Ganas sanas y simples de ponérselo fácil a los demás y, de paso, a sí mismo? Pequeños gestos armónicos. La felicidad de la facilidad, alegría servida en tarro pequeño.

Sucedido positivo del día: 23 octubre 2014 – Infancia, libertad y verano

Sucedido positivo del día: 23 octubre 2014 – Infancia, libertad y verano

Bajar desde casa a una reunión a Donostia en bicicleta. El lunes bajé a trabajar a dar las clases también sobre dos ruedas. El pasado abril unieron fuerzas amigos y familia y me regalaron una preciosa bicicleta por mi cumpleaños. Pocos regalos he recibido tan bien amortizados, les estoy profundamente agradecido. La uso mucho y la sensación de bienestar que me produce es intensa y casi adictiva, adoro hacer todos los trayectos posibles en bici. Hace unos días alguien que también usa la suya de vez en cuando me dijo que la bici es infancia, libertad y verano. Me encantó la descripción y la imaginé tan metafórica como real pues mis recuerdos con el disfrute de una bicicleta se remontan precisamente a periodos estivales, en Araia en concreto, a corta edad y sintiendo el curioso placer de echar a pedalear en solitario por carreteras parcelarias. Eran momentos de sensación de vuelo tanto fisico como emocional, el tiempo pasaba de una manera especial y la naturaleza, contenido y ritmo de los pensamientos no eran los cotidianos. Tantos años después la bici me sigue sanando y regalando parcelas de, me atreveria a decir, reflexión y auto-conocimiento.

Sucedido positivo del día: 22 octubre 2014 – Buenas noticias desde un hospital

Sucedido positivo del día: 22 octubre 2014 – Buenas noticias desde un hospital

Entrañable amigo y compañero de profesión, muchos años de proyectos a su lado, que te deja mensaje hablado desde el hospital contando que todo estupendo, que su pequeña intervención ha ido de lujo y que el aspecto de todo es casi al cien por cien inmejorable. Su voz sonaba llena de alegría y humor, como siempre. Dice que el viernes para casa. Y que pronto la liamos de nuevo. Hay fecha para ello además, haremos música y, a buen seguro, risas. Momentos sensibles que anoto para no olvidar que he disfrutado, regalo.

Foto: Aleks Demidoff

Sucedido positivo del día: 21 octubre 2014 – Regalo vivido, gratitud.

Sucedido positivo del día: 21 octubre 2014 – Regalo vivido, gratitud.

Acudes a consulta médica rutinaria y el médico te está haciendo el historial. Al narrar una dolencia pasada pregunta quién me la diagnosticó. Lo nombro: Manuel Figueroa. Qué hermoso ver que levanta la mirada y ante mi pregunta de si le conocía deja casi incluso el bolígrafo sobre la mesa para concentrarse y decir: «el mejor, del que todos aprendimos tanto». Me ha hecho recordar al buen don Manuel, que con tanto cariño trató a mi familia y me trató a mí. Y me ha producido ternura este doctor de hoy, sincero, sencillo, embargado de reconocimiento y gratitud. Momentos sensibles que anoto para no olvidar, regalo vivido.

Zarautz, Puertollano, Zumarraga y me quito el sombrero

Zarautz, Puertollano, Zumarraga y me quito el sombrero

Hay ese día en que te dices que vas a sacar a tu blog del ostracismo, que ya te vale, que te gusta escribir, ea, que nadie te obligó a esa especie de compromiso con uno mismo que supone abrir un espacio en el que verter tus cositas. El blog, sí, ese diario pelín impúdico, ese anotar las cosas para que no se te olviden pero con un guiño o una mirada de soslayo a quienes al leerlo puedan decir, sentir, opinar y aportar. En fin, que hoy fue uno de esos días en que el blog llama a tu puerta y te dices, anda, vamos a ver, la vida está llena de aquellas pequeñas cosas, como cantaba el poeta, y no es cosa mala observar lo pequeño y darle su importancia no vaya a ser que al final la trascendencia vaya a ser como lo inmobiliario, es decir, una burbuja. Y al final los ahorrillos emocionales, los que uno guardó en sus pequeñas anotaciones, van a ser lo único que nos queda porque el supuesto capital que uno metió al plazo fijo de las grandes espiritualidades resulta que cuando menos te lo esperas corre peligro porque  te hacen una «opa hostil»  o se declara un corralito y te has quedao con el pasado hecho unos zorros, sumido en la neblina, con los datos no legibles o un error de esos de reinicie el sistema y aún así ya veremos….

Sea como fuere hoy he decidido anotar y dar cuenta de las pequeñas cosas. Bien, pues te vas para el Café Central de Madrid. Resulta que el lunes 6 comienzo una semana de conciertos en esa mitica tarima al lado de mis compañeros de BEAU SOIR, pero eso lo contaré otro día. Qué mejor idea que aparecer por el café la víspera, el domingo 5, y disfrutar de la actuación programada, más aún cuando lées que es flamenco-jazz y no terminas de ubicar o conocer muy bien la nómina de músicos que ves en la información en torno al grupo. Segundo pase de la noche, son las diez, vamos, va a ser un gin-tonic y la música la que ellos decidan, abierto a lo que propongan.

Tras un pase que es como un vendaval de entrega y sinceridad musical me presentan al jefe, al líder de la banda. Es un trompetista que se llama Enrique Rodriguez, «Enriquito» le llaman. Se arranca timidamente a contarme algunas cosas pero ante mi indisimulada curiosidad y ganas de saber más…me cuenta como un torrente. Me dice que su padrino musical, como dicen las hojas promocionales, es Jorge Pardo. Eso ya lo había yo leído. Pero me aclara que conoció personalmente a Jorge en Zarautz, en el Seminario de Jazz de 2004, evento en el que algo tenía yo que ver. Me cuenta y sigue contándome que hasta entonces él había seguido a Ketama y propuestas de esa naturaleza pero que en ese seminario, en Zarautz, descubrió el jazz flamenco y quedó deslumbrado, seducido y comprometido con él. En una calle de Zarautz Enrique se puso a tocar y su profesor en horas de clase, Jorge, que pasaba por allí, se detuvo, le escuchó y se acercó a departir. Le pidió su número de teléfono, poco tiempo después le llamó y fue el inicio de colaboraciones en conciertos y grabaciones. Dice Enrique, por otra parte, que el concierto que en ese seminario organizamos con Tino di Geraldo, Carles Benavent y Jorge fue para él algo revelador.

Me habla Enrique y cuanto más me habla más callo. Me dice que él nació en Puertollano en 1985, me explica que tiene dos discos a su nombre, «Me quito el sombrero» (2012) y «Alcudia» (2014).

Añade Enrique a todo ello que su madre es de Zumarraga (Gipuzkoa), que se llama Encarni Paredes y que me conoce desde que yo, con 16 años, tocaba en el escaparate de una tienda en San Sebastián un órgano que entonces era el último grito, el Piper de Hammond, que deslumbraba a los viandantes porque de él salían, con pulsar un solo dedo, bajos, baterías y orquestaciones múltiples de colorido sorprendente. Reconozco que llegados a ese punto de su narración casi necesité pedirle que descansara, sujetaba la trompeta y el flugel aún en sus manos y mostraba en sus facciones el lógico cansancio tras dos intensos pases de música desde su atalaya de líder del grupo. Se merecía el descanso y he de reconocer que yo también.  La vida es un cerebro a lo bestia, las conexiones vitales y neuronales pueden ser casi infinitas y uno tiene sus limitaciones, llega un momento del día en que, abrumado pero tremendamente feliz, uno debe dar por concluída la programación y devolver la conexión a los estudios centrales de «que alguien pare esto».

Hay ese día en que te dices que vas a sacar a tu blog del ostracismo, que ya te vale, que alguna cosa ya podrías escribir de vez en cuando. Qué quieren que les diga, este blog se escribe solo. En mi próxima reencarnación me pido notario: a veces es más que suficiente certificar lo que ocurre, para qué andar fabulando.. Bueno, y te levantas más pasta que con el piano, todo sea dicho.

O sea, lo has perdido….

O sea, lo has perdido….

Un alumno me contó que de alguna manera yo le recordaba a su difunto padre. Se refería en concreto a mi manera de explicar o intentar inculcar una relación con el estudio, con cómo abordar las sesiones de estudio y la relación causa-efecto entre lo que uno trabaja y lo que consigue. Me narró, para ilustrármelo, que cuando él, mi alumno siendo chaval, no encontraba algo que andaba buscando su padre le decía: «Así que lo has perdido».  Replicaba él: «No, simplemente no lo encuentro». Y su padre concluía: «O sea, lo has perdido».  Me ha hecho sonreír y me ha dado que pensar. No sé si la anécdota es como para darme por aludido para bien o para mal. Lo que, sea como fuere, me halaga y hace sentir bien es la confianza que ese alumno sintió animándose a contármela. Me quedo con eso. Y rumiando un poco, vale, lo reconozco….Qué privilegio y gran escuela es enseñar.

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