Sucedido positivo del día: 16 octubre 2015 – 5.- El semáforo de cinco colores

IMG-20151016-WA0023Yo no sé si porque se parecían a los míticos aros pero lo cierto es que pasaban de ella olímpicamente. Estaba esta mañana en un semáforo en el centro de la ciudad. Regalaba una imagen fresca, tierna, divertida, sorprendía y te sacaba de la rutina. En un cruce aprovechaba la luz roja que convertía al instante a los automovilistas en su efímero público. Tan sólo un minuto y medio de actuación para intentar seducirles y que se animasen a pagar la entrada de un espectáculo que, en realidad, les había entrado a ellos en su vida y ese era el encanto. Ejecutaba una pequeña y delicada fantasía: los aros de colores giraban y parecían flotar en el aire. Su cara expresiva, su cuerpo flexible y juguetón. Y al ponerse el semáforo en verde su voz al viento, “¿tienen algo para esta payasa?“. Pocos se animaban a celebrar el hecho de que pocas veces en la vida habrán pasado por el aro de manera tan lúdica y placentera. 

He observado la escena un tiempo pues desde el ángulo de visión de mi trayectoria ya hacía un rato que le tenía a tiro. Y, en fin, al llegar a su altura no he podido por menos que frenar la bicicleta y pedirle un favor. Me ha respondido que sí sin dudarlo y sin dejar de sonreír. Hemos charlado, hemos compartido algunas informaciones y me ha pedido algún consejo (he recomendado a otras personas hoteles y restaurantes, pero jamás me había visto como hoy, recomendando semáforos, intentado que fuesen de más larga duración, menos peligrosos para su integridad y, en definitiva, escenario más grato y productivo para su actuación). Y me ha regalado lo que le he pedido.

La cosa no ha podido ser instantánea aunque así se llame a las fotografías. El asunto tenía su cosa y hemos tardado unas horas en resolverla, cargada ella de generosa buena voluntad y cruzando “whatsApps” de coordinación de la maniobra (sí, me ha ofrecido su número de teléfono, aún queda gente que confía en la gente, aunque sea alguien que le acaba de abordar, como yo hoy, en plena calle).

Aquí están, son estas tres fotos. Así de sencillo. Esta mañana ella hacía sus evoluciones con sólo cuatro aros y a mi me apetecía fotografiarle con cinco, manías mías, no me pregunten por qué. Estas son las imágenes que me ha enviado horas después, hace un momento. Se hace llamar Groc y debiera conseguir que aún con el semáforo en verde el tráfico se parase. Pero el mundo está como está. Suerte que titiriteros como Groc siguen trabajando para arreglarlo. 

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