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IÑAKI SALVADOR NONETO -"FARO"

 

       El noneto de Iñaki Salvador es una de sus más recientes creaciones, puesto en pié por encargo del Festival Internacional de Jazz de San Sebastián (Jazzaldia) en su pasada edición del verano de 2005. Con motivo del 40 aniversario de este veterano evento, Iñaki Salvador recibió el encargo de aglutinar en torno a él y su música a músicos de diferentes generaciones y de su entorno más cercano que de una u otra forma hubieran pasado por la programación del Jazzaldia.

 

      El músico donostiarra configuró una banda compuesta por la cantante Itxaso González, los saxofonistas Víctor de Diego y Mikel Andueza, el batería Hasier Oleaga, el contrabajista Gonzalo Tejada, el trompetista Jackie Berecoechea, el teclista Jonathan Hurtado, y el guitarrista Javier Juanco, con la presencia del propio Iñaki como director musical, pianista y autor de la música y arreglos que el grupo ofrece. De esta manera la banda agrupa a importantes músicos del panorama vasco, líderes todos ellos de sus propios grupos y proyectos, y poseedores de un buen número de discos en el mercado.

 

       El repertorio del NONETO está formado por temas originales de Iñaki Salvador, por un lado, y por versiones de canciones ó “standards” de jazz arreglados por él. El programa actual del grupo lo constituyen en este momento, por tanto, composiciones originales de Iñaki como “FARO”, “PATHOLOGY” (homenaje a Pat Metheny), “CANTICO” ó “BRANKA 2 y “BRANKA 3, junto a adaptaciones realizadas para esta formación de canciones como “HAURRAK HAUNDITZEN DOAZ” ó “BENINO EDO BENITO”, del repertorio del cantante vasco Jabier Muguruza, escritas, en algún caso, junto al músico Txema Garcés.

 

CRITICAS

 

Iñaki Salvador Noneto.
FARO.
Errabal. (ER. 012)
Edición: 2006.
Estilo: Jazz.
Gustará a…: cualquiera con sensibilidad musical.

La génesis de este proyecto se remonta a principios del 2005, cuando Miguel Martín, el director del Festival de Jazz de San Sebastían, le pidió a Iñaki Salvador que creara un grupo bajo su dirección, formado por músicos vascos que hubieran actuado en el Festival en años anteriores, para interpretar música compuesta para la ocasión. Este concierto era una de las actuaciones especiales preparadas para celebrar la 40ª edición del Jazzaldia, y fue uno de las más aplaudidos de aquella edición. Yo pude escuchar el concierto, y al realizar la crónica del Festival, esto fue lo que escribí: “disfrutamos escuchando al noneto de Iñaki Salvador, un músico de la casa, que se gana al público con su exquisita presentación de cada uno de los integrantes de la formación. Durante hora y media interpretan temas compuestos para la ocasión, todos ellos de indudable calidad y magníficamente ejecutados”. Es un comentario positivo, sí, pero he de reconocer que entonces no me di cuenta de la excelencia y alcance emocional de este interesantísimo y necesario proyecto, en el que tres generaciones de magníficos intérpretes se reunieron para crear una música deslumbrante, honesta y preñada de sentimientos (pero no de sentimentalismo), en definitiva, bella. Faro es el álbum que da un soporte discográfico al proyecto, que lo inmortaliza, y sólo por eso ya es merecedor de nuestra atención.

Ahora que todos podemos escuchar una y otra vez Faro, ya no se nos puede escapar la calidad de este propuesta, este trabajo coral que reúne a tres generaciones de músicos, todos excelentes intérpretes que dejan de lado la individualidad, el lucimiento personal, para crear una obra colectiva en la que los protagonistas son los temas, las composiciones y arreglos de un inspirado e imaginativo Iñaki Salvador. Faro, Pathology (un homenaje a Pat Metheny, escrito con la personalidad del pianista pero a la manera del gran guitarrista) y Cantico son los tres temas compuestos para la ocasión, y las dos versiones de Branka son nuevos arreglos para el noneto de dos cortes anteriormente compuestos por Iñaki Salvador, que aunan alta cocina y jazz (alto jazz). Faro se completa con dos sorprendentes versiones de temas cantados por la vocalista Itxaso Gonzalez.

Imprescindible.

Santiago Tadeo Cervera.

www.acidjazzhispano.com  

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No sé hasta qué punto tiene sentido hablar de un jazz vasco. En muchas ocasiones facilita la catalogación o la aglutinación de ciertos nombres, el hecho de que procedan de una misma región, pero curiosamente, grupos como este noneto de Iñaki Salvador consiguen ir mas allá de las etiquetas. Es tan fuerte su identidad, su personalidad, que trasciende ampliamente la motivación original de esta formación.

En estos tiempos en los que las osadías musicales son más peligrosas que nunca, Salvador reunió por encargo del Festival de San Sebastián, con motivo del 40 aniversario de éste, a un conjunto de grandes músicos, o de grandes amigos, definiciones que en su caso resultan ir de la mano. Músicos en su mayoría vascos, consagrados y noveles, que han pasado en algún momento por el festival y que desarrollaron una química tan especial durante el experimento, que el encargo puntual se convirtió en grupo activo.

Esto es precisamente lo más remarcable de este disco, la tremenda sintonía que une a nueve músicos para tocar de manera absolutamente natural temas repletos de arreglos. Por supuesto, hay que remarcar que las piezas del líder son la clave, y Salvador demuestra una vez más que es tan compositor como pianista, cuando saca sonidos y matices imposibles o cuando habla a través de sus fantásticos músicos con locuacidad.

Las composiciones que debutan en esta grabación son “Faro”, que da nombre al disco, “Cántico” y “Pathology”. Las dos primeras, que abren y cierran el disco respectivamente, son impresionantes, y en ellas destacan los solos de un Mikel Andueza en estado de gracia. Víctor de Diego, uno de los grandes tenores de su generación, esta muy post-coltraniano en las dos piezas, pero su fraseo denota que anda buscando, que su lenguaje sigue madurando muy positivamente. El joven Jonathan Hurtado, con el Hammond en “Faro” y sobre todo con un Rhodes glorioso en “Cántico”, aporta un ambiente denso y usa algunos acordes muy inteligentes para dar tensión al conjunto. Mucha atención a este bilbaíno, que debuta con semejante formación de titanes sin titubear lo mas mínimo.

Otro joven impresionante es el baterista Hasier Oleaga, una de esas fuerzas de la naturaleza que rezuman talento en cada golpe. No es fácil llevar con esa convicción a una banda como ésta y, menos aún, hacerlo con suavidad y potencia a partes iguales.

El otro nuevo original, “Pathology”, una “bossa a lo Metheny” −como la describe el propio autor−, a pesar de tener un desarrollo un tanto largo, nos brinda exquisitos solos de Javier Juanco, Jacky Berecoechea y el mismo Salvador.

“Branka 2” y “Branka 3”, dos temas salidos de un curioso experimento, son los más orquestados o menos apoyados en pasajes solistas, según se mire. Compuestos a partir de lo evocado en el restaurante Branka de San Sebastián, son piezas que buscan contar la historia a través de la composición. En ellos se pueden percibir las sensaciones, los ambientes dibujados por la pluma de Salvador, que esta particularmente brillante en “Branka 2”.

Por último, dos canciones rescatadas del disco Lur Berria de la cantante del grupo, Itxaso González, una mujer con una voz fuera de lo común que inexplicablemente no se prodiga tanto como debiera. En aquel disco recreó junto a Dani Pérez y Gorka Benítez dos canciones de Jabier Muguruza que Iñaki, a través del noneto, rescata y arregla de una forma excepcional. Evidentemente, la cantante se impone sin remedio, con esa voz profunda y aterciopelada por un lado y con su pasmosa técnica por otro.

En “Haurrak Haunditzen Doaz”, otro de los puntos fuertes del disco, tras la maravillosa estrofa vocal emerge el fliscorno de Jacky Berecoechea, lírico y dulce, en un solo conmovedor. Al final, Salvador levita sobre el noneto tocando la coda, con algunas frases que definen la palabra “sofisticado”. En “Benino edo Benito”, Itxaso vuelve a brillar conversando en scat con la guitarra de Javier Juanco, un hombre al que muchos guitarristas deberían observar y aprender lo que es un solo con sentido. Por último, no se puede destacar a Gonzalo Tejada en ningún momento concreto porque destaca en cada nota, reafirmándose como uno de los grandes músicos de jazz de este país.

Faro es una obra en el sentido mas estricto de la palabra. Todo en el disco tiene un equilibrio, una razón de ser. Composiciones originales, arreglos perfectos e improvisación es lo que se necesita en un panorama con demasiadas versiones hardbop del standard de turno. El proyecto de Iñaki Salvador con su noneto es valiente y coherente. Son nueve músicos tocando estupendamente y, además, nueve amigos pasándolo bien. ¿Se puede pedir más? Por lo que a mi respecta, es el disco español del año.

Yahvé Mediavilla

www.tomajazz.com

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OCHO ASES MAS REINA

Iñaki Zarata

Crítica concierto de presentación en el KURSAAL de San Sebastián - Donostia   11 de Diciembre de 2006

 

La sombra del Jazzaldia veraniego es alargada. Si hace poco más de un año se pudo disfrutar con la propuesta de Pirineos Jazz Orchestra más Randy Brecker, ayer volvía a ser un encargo del Festival la causa de que Iñaki Salvador Noneto hiciera lo propio y en el mismo escenario, presentando su disco Faro.

Quiso la vida regalarle unas horas antes a Salvador su primera nieta, Daniela, y el músico tuvo razón de plus para explayarse feliz al piano y también al micro en explicaciones y saludos. Jefe de fila y colegas fueron presentados primero a través de una filmación de Maider Oleaga durante la grabación del disco. Con el cuadro original de Juan Eloy B. Coronel que da base estética al CD presidiendo la acción, y como estaba programado, el conjuntado noneto ofreció seguido y en el orden de publicación el contenido entero de Faro en una especie de triple subdivisión.

Faro, Branka 3 y Pathology son la primera parte. La limpia melodía de la pieza que da nombre al disco dio primera ocasión de lucimiento al trío de notables sopladores. En el segundo título entró en mayor juego la más que asentada habilidad pianística de Iñaki. Y en la ambiental caricia explícitamente escorada hacia el mundo de Pat Me-theny desde el mismo título, tuvo algo de juego protagonista la guitarra y mostró el feliz disfrute de la sección rítmica.

Los tarareos de Itxaso habían sido un instrumento más, pero en el segundo capítulo cantó libre Benino edo Benito («brasilizada») y Haurrak haundi- tzen doaz, ambas de Jabier Muguruza y la segunda con el propio creador irundarra invitado a compartir labores cantoras y con apoyo de un colorista videoclip de Maider Oleaga.

Dos fiestas (la «gastronómica» Branka 2 y la, de nuevo brasileira, Cántico) cerraron sesión, con el -muy oportuno para la celebración-, blues espiritual God bless the child como colofón. El abuelo Salvador ha reunido un notable ramillete de composiciones para una sólida banda. Un bien cimentado faro que puede servir de referencia para la travesía creativa de las nuevas generaciones jazzeras.


 

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