Castellano   Euskara   Ingles  
 INICIO
 MÚSICA
 TEATRO
 DANZA
 HABLADURÍAS
 AGENDA
 CONTACTO

EXTRACTOS DE CRITICAS - IÑAKI SALVADOR

             "No anda nuestro panorama musical sobrado de talentos como el de Iñaki Salvador (San Sebastián, 1962). Talento curado como estas cosas deben hacerse: sin prisa, con perseverancia y con la mirada siempre puesta en objetivos muy concretos: mejorar día a día, avanzar con lento paso de vaca "orteguiano" hacia los prados de la excelencia.

        Iñaki lo ha hecho muy bien porque por encima de todo es un hombre inteligente y con ese punto de tesón tan donostiarra que le hace no doblegarse nunca ante los retos aparentemente imposibles. Su piano es grande y elocuente, vertiginoso cuando es menester y dulce cuando hay que cautivar con caricias, y en él se aprecian con nitidez las mejores raíces del jazz (fruto, entre otras cosas, de su aprendizaje junto a luminarias como David Liebman, Richie Beirach o Billy Hart) junto a la pulcritud del clasicismo y - nunca en último lugar - un amor por el folklore de su tierra que nos ha deparado en el pasado momentos de gran música.

          Humilde y sencillo, a Iñaki casi siempre le recuerdo sonriendo y departiendo con franqueza y sentido del humor. Conoce su oficio y pelea por él, y además de liderar o prestar su talento a un buen número de proyectos jazzísticos desde hace un par de décadas (lo que le ha asociado a gente como Perico Sambeat, Charles Tolliver, Jean Toussaint, Jorge Pardo, Allan Skidmore, Pedro Iturralde o Jesse Davis, entre otros), es un magnífico compositor de música escénica (valga de ejemplo su partitura para el delicioso monólogo teatral "El pianista del océano") y no es infrecuente verle al piano en los créditos de cantautores como Imanol, Aute o Mikel Laboa.

         En suma, un verdadero músico de su tiempo, cuya mente abierta y sus manos sabias le han convertido en referencia imprescindible de nuestra música creativa. Y lo más interesante de toda esta historia es que, como sucede en los buenos libros que te van cautivando a medida que avanzan, los mejores capítulos están probablemente aún por llegar"

                    (Mario Benso, 2004)

 

 “ Nacido en Donostia, Iñaki Salvador es realmente uno de los grandes pianistas de jazz europeos. Casi desconocido en Francia, su tecnica, su sonido y su sentido de la improvisación sorprenderán a más de uno.”
Dominique Burucoa, director del Festival de Jazz de Baiona
 
“Iñaki Salvador se afirma bien sobre la mano izquierda.../...mientras que con la derecha dibuja hermosas líneas evansianas, se hace atonal, un poquito impresionista, y siempre lírico. .../... está claro que se trata de uno de los pianistas más inspirados del muestrario actual europeo.”
Begoña Lasa (Egin)
 
“Iñaki Salvador es un solista delicado y brillante que sabe ser contenido para no entorpecer sus propias emociones y sacarles chispas infinitas a las teclas que reciben a su mano derecha, cuando quiere ser vital y generoso.”
Xabier Rekalde (El Mundo)
 
“ Iñaki Salvador se erigió en el descubrimiento de la noche. Estamos ante un artista espléndido, con una ejecución excelente, de toque claro, inspirado y preciso. El pianista de San Sebastián dejó muy gratamente sorpendido al público, mostrando una técnica impecable. Mostró su categoría y dió una idea de la proyección que tiene por delante”
Jesús Collantes
                                                          (Diario de Cádiz, Mayo 1999)
 
“ Desde hace más de una década, el jazz en Euskadi tiene en Iñaki Salvador a uno de sus valedores más señalados.
Tiene Iñaki hechuras de intérprete aventajado de concierto, que hacen de su presencia un asunto muy recomendable para esos auditorios en los que sus responsables gustan de programar música de piano sin respaldo instrumental alguno. La audiencia más exigente hace tiempo que ve en él un talento singular. Y lo cierto es que en el fraseo potente y medido de algunas de las piezas que el pasado verano le escuchamos interpretar junto al colega Chano Dominguez en San Sebastian quedan resumidas y atractivamente concretas las luces de cada una de las sugerencias que han venido animando su vida profesional hasta el momento.”
(Extracto del programa de mano del Festival de Jazz de Ciudad Lineal, Madrid, Noviembre de 1999)
 
          

              Lejos de las evidencias de otros, el oficio de Iñaki se desarrolló en torno a los contenidos del que será su próximo álbum, de inminente publicación. En él no hay mas guardarropía instrumental que la prestada por los propios dedos del músico. Su trabajo consistió en descubrir el ángulo más abierto de los “aurreskus” de su tierra y a las melodías más tiernas del cantautor Mikel Laboa. Todo sin grandes aspavientos y con olfato especial para los momentos de mayor tensión lírica. Y en el centro de todo, una jazz descriptivo, poderoso, surgido de la cabeza para llegar - con su peculiar homenaje a Duke Ellington y a Tete Montoliú - al corazón.”

(Luis Martín - ABC - 22 de Noviembre de 1999)

 

             El pianismo de Iñaki Salvador se conserva joven porque guarda la vitalidad de los creadores valientes, aquellos que se enfrentan a su pensamiento con la verdad por delante y la inspiración en el estómago. Aquí descubrimos todas sus glorias al natural, solo frente al piano, desplegando toda su erudición jazzística sobre canciones populares vascas, improvisando con urgencia el ritmo palpitante de su tierra.

(Pablo Sanz - EL MUNDO - 2002)

 

 

RESPECTO AL PROYECTO "ZILBOR HESTEA"

                “...afortunadamente la medianoche nos trajo una sesión gratificante, la puesta de largo de un proyecto jazzístico abonado por el folklore vasco, inventado y dirigido por el pianista Iñaki Salvador... ...fue uno de los conciertos más sugerentes de la XXXI edición del Jazzaldia donostiarra.”

XABIER REKALDE (EL MUNDO) Julio 1996

                     “No es mal final para un Jazzaldia una despedida que busca acordar el lenguaje del jazz con la identidad cultural vasca. Y menos si los resultados demuestran que hay algo más que un boceto urgente debajo de la idea, que no se trata sólo de poner en marcha un concierto de ocasión, sino de un proyecto real, sentido, apoyado ya hace tiempo por uno de los músicos más valiosos de nuestro catálogo de artistas, Iñaki Salvador. Hay un caudal melódico en nuestra música popular que sirve de materia prima, y la operación consiste en abrir el espacio de inercia sonoro, hacerlo más vivo, liberarlo de sus inclinaciones, convertirlo en respiración jazzística. Los musicos se pueden ir en cualquier dirección y luego retornar con más firmeza, porque conocen perfectamente el color original. Había solistas de mucho talento en esta agrupación, y sobre la tarima lo demostraron esa noche el contrabajista Gonzalo Tejada y el saxofonista Josetxo Silguero, pero las mejores intervenciones salieron del piano de Iñaki Salvador y de la guitarra de Angel Unzu, que utilizó una técnica combinada y original en alguno de sus turnos.”

BEGOÑA LASA (EGIN) Julio 1996

                      “...músicos sueltos en su instrumento, de elevada técnica y que cuentan con la libertad suficiente como para que cada músico sea libre y creativo, tal y como lo demuestran a lo largo de las extensas planicies de la obra. momentos bellos, evocativos, ricos en matiz, en perversas maniobras musicales... Todo dirigido hacia la consecución de un disco emocional, espléndido segundo a segundo. Una maravilla y un sonido que debiera llegar a algo más que un puñado de vocacionales. ..../...una verdadera espiral sonora. De sombrero.”

(PABLO CABEZA - Igandegin - 1997)

 

                       “ Un disco como éste era necesario hace mucho tiempo en la música popular vasca. Iñaki Salvador junto con Zilbor Hestea han hecho un disco que debiera marcar no sólo un cambio de rumbo en la trayectoria musical del pianista donostiarra, uno de los mejores que hay en el estado Español, sino también de la propia música que se hace por estos lares. …/… Para llevar adelante este proyecto se ha rodeado de un grupo creado para la ocasión, y que habrá que esperar que tenga continuidad en el futuro. En él están algunos de los mejores intérpretes que existen en estos momentos en el País Vasco. …/…”

Jose M. Pérez (MUNDO SONORO) Otoño 1997

                                “ …/… Pues he aquí que Iñaki Salvador, como hizo Tomás San Miguel, da carta de naturaleza jazzística al instrumento peculiar es este disco (la txalaparta) que, además, es laprimera entrega de un ambicioso proyecto consistente en el hermanamiento delas músicas populares vascas y el jazz, casi nada. Lo sorprendente para quienes sentimos un comezón por todo el cuerpo cuando nos hablan de cosas parecidas, es que el asunto funciona. Vamos, que Bi taupada es un disco estupendo, lo que tampoco tiene nada de extraño si se mira bien, teniendo en cuenta que Iñaki, a quien uno ha seguido desde sus no demasiados lejanos comienzos, es un pianista-arreglista-muchas-cosas-más con solvencia probada para ésto y lo que se le ponga por delante. Tiene qué decir y sabe cómo decirlo. Así las cosas, Bi taupada es un compendio de muchas realidades distintas expuestas con coherencia y consideración hacia el oyente. Algunas de las cosas estupendas que tiene el disco son el ramalazo a McCoy Tyner que le sale a Iñaki en cuanto que se sienta al piano o que los arreglos, a los que cuadra el adjetivo tan en boga de rigurosos, no cercenan por ello los momentos de catarsis, que los hay, y son un gozo. La voz de Amaia Zubiría es tan limpia y hermosa que asusta. Y cuando hay jazz, es del de verdad: basta escuchar a Josetxo Silguero y Angel Unzu en sus muy remarcables apariciones en primer plano. Hay jazz, hay lirismo del que se lleva por aquellas tierras y hay el vigor de una música que es jazz, es folclore pero, sobre todo, es magnífica. Lo dijo Ellington: sólo hay dos músicas, la buena y la mala.”

J.Mª. García Martínez (CUADERNOS DE JAZZ) Noviembre 1997

                      “Dice Iñaki Salvador que el orígen de esta fusión entre música popular y jazz se está dando mucho en Europa. Pero las casracterísticas de Zilbor Hestea también pueden responder a una versión propia de algo que gusta mucho en Estados Unidos y que allí hacen con decisión y buen gusto. Y así el Zilbor Hestea de Iñaki Salvador podría ser la versión local y tímida de un American All Stars en el que se recogen melodías de todos conocidas para buscarles nuevos rincones. Y si los americanos se enorgullecen de las canciones de Irving Berlin y Cole Porter (que vienen a ser sus ancestros) y músicos de jazz y cantantes melódicos exploran mil y una versiones de Night and Day o Summertime, ¿por qué no usar melodías tradicionales vascas para sacarles partido en todos los campos? Por eso es bueno que Iñaki Salvador haya cogido el bisturí y, con cuidado, corte los cordones umbilicales que impiden que lo tradicional creaca y se desarrolle. Al fin y al cabo al público no le sonará tan raro: conoce las melodías y sólo necesita dejarse llevar por las diferentes direcciones que le mostrarán estas Euskal All Stars.”

RICARDO ALDARONDO (EL DIARIO VASCO) 10 ENERO 1998

Atras